El reciente anuncio de un plan de cooperación en materia de minerales críticos entre México y Estados Unidos constituye un desarrollo de particular relevancia para la industria minera.
Lejos de tratarse de un instrumento meramente declarativo, este acuerdo refleja un cambio estructural en la forma en que los recursos minerales son concebidos, no sólo como insumos productivos, sino como activos estratégicos vinculados a la seguridad energética, la competitividad industrial y la resiliencia de las cadenas de suministro.
Al respecto, nuestro asociada Daniela Vargas escribe un artículo en Foro Jurídico.


